San Salvador, 2 de junio de 2025 — Un nuevo episodio de tensión política sacudió este lunes el panorama nacional, luego de que el presidente de la República, Nayib Bukele, respondiera de manera contundente a las críticas lanzadas por Manuel "El Chino" Flores, líder del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en torno al régimen de excepción que se mantiene vigente en El Salvador desde marzo de 2022.
A través de un video difundido en sus redes sociales oficiales, Bukele calificó como "hipócrita y oportunista" la postura del excandidato presidencial y actual dirigente de la izquierda salvadoreña, quien recientemente afirmó que las medidas excepcionales "han provocado graves abusos contra la población civil y han deteriorado el Estado de derecho".
El video que desató la polémica
En el material audiovisual, de poco más de tres minutos, el mandatario aparece en su despacho presidencial, sin mayor escenografía ni guion evidente, dirigiéndose directamente a la cámara. Bukele no titubeó en señalar al FMLN y a Flores como "los principales responsables de haber permitido durante décadas el crecimiento del crimen organizado y las pandillas en el país".
"Que venga ahora 'El Chino' Flores a hablar de derechos humanos cuando durante su gobierno y el de su partido dejaron que las maras asesinaran, extorsionaran y desplazaran a miles de salvadoreños, es una completa burla para las víctimas y sus familias", afirmó Bukele en su mensaje.
El presidente agregó que "el pueblo salvadoreño sabe quién está de su lado y quién está defendiendo los privilegios de los criminales". Además, acusó al FMLN de utilizar este tipo de críticas como su "última carta" para intentar recuperar una relevancia política que, según él, "perdieron por sus propios errores y pactos con pandillas".
¿Última carta o estrategia de reposicionamiento?
Analistas políticos consideran que las declaraciones de Flores forman parte de una estrategia para reposicionar al FMLN como la principal oposición al gobierno de Bukele, en momentos en que la Asamblea Legislativa, controlada por Nuevas Ideas y aliados, ha renovado sin contrapesos consecutivos el régimen de excepción, que suspende garantías constitucionales como el derecho a la defensa, la inviolabilidad de las telecomunicaciones y el plazo máximo de detención administrativa.
En una entrevista reciente, Flores acusó al Ejecutivo de mantener "una dictadura de facto" y de utilizar el régimen como herramienta de persecución política y control social. "Este país no puede normalizar los abusos, las capturas arbitrarias ni la opacidad en el manejo de recursos públicos bajo la excusa de seguridad", dijo el líder efemelenista.
Sin embargo, las encuestas publicadas por casas como CID Gallup y LPG Datos mantienen a Bukele con niveles de aprobación superiores al 85%, respaldados en buena medida por la percepción de mejora en la seguridad ciudadana.
Reacciones divididas
La respuesta presidencial generó reacciones inmediatas en el espectro político y social. Funcionarios afines a Bukele aplaudieron la firmeza del mensaje, mientras que opositores y organizaciones de derechos humanos lamentaron que el presidente descalifique a quienes disienten de su política de seguridad.
Por su parte, la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) reiteró su preocupación por el uso del régimen de excepción "como mecanismo permanente y sin supervisión efectiva", y señaló que la confrontación verbal desde el Ejecutivo "no contribuye a un debate democrático ni transparente".
En redes sociales, el video superó las 500 mil visualizaciones en menos de 24 horas y fue tendencia bajo las etiquetas #BukeleResponde y #RégimenDeExcepción.
Un escenario polarizado
Este nuevo cruce entre Bukele y Flores evidencia el clima de polarización que predomina en El Salvador, donde el oficialismo mantiene una ventaja considerable en popularidad y control institucional, mientras la oposición busca recuperar espacio con denuncias sobre derechos humanos, economía y transparencia gubernamental.
Para el politólogo Ricardo Valencia, "es claro que el FMLN intenta volver a ganar notoriedad a partir del tema de seguridad, que ha sido históricamente un flanco vulnerable para la izquierda salvadoreña". Sin embargo, advierte que la narrativa de Bukele, basada en contrastar sus logros contra los fracasos de gobiernos anteriores, sigue siendo efectiva entre la población.
El futuro del régimen de excepción
De momento, no hay señales de que el gobierno de Bukele contemple levantar el régimen de excepción. Al contrario, en su reciente discurso de toma de posesión para su segundo mandato, el presidente dejó claro que "el combate contra las pandillas y el crimen organizado no ha terminado" y que "las medidas que han funcionado se mantendrán el tiempo que sea necesario".
Mientras tanto, figuras como Manuel Flores prometen seguir denunciando lo que consideran un "Estado policial encubierto de popularidad". Resta ver si este tipo de enfrentamientos retóricos se traducen en una recomposición de fuerzas políticas o en un endurecimiento aún mayor del discurso oficial.