El embarque, que partió desde el puerto de Acajutla a finales de mayo, contiene varias toneladas de café de altura, cultivado en las zonas montañosas de Chalatenango, Ahuachapán y La Libertad, regiones reconocidas internacionalmente por la calidad y perfil distintivo de su grano. La histórica operación ha sido celebrada por productores, exportadores y autoridades gubernamentales como un logro estratégico que diversifica los destinos de exportación de uno de los productos más emblemáticos de El Salvador.
Una ventana hacia África
Según informó el Consejo Salvadoreño del Café (CSC), Marruecos será el primer país africano en importar de manera formal y sostenida café salvadoreño, en una alianza comercial que se gestó durante la última feria internacional de café celebrada en Dubái, donde compradores marroquíes quedaron cautivados por los aromas y sabores frutales y achocolatados del café de altura salvadoreño.
“Este es un paso histórico. Hemos exportado a decenas de países en Europa, Asia y América, pero África había sido una frontera pendiente para nuestra caficultura. Con este primer envío a Marruecos, no solo colocamos nuestro café en una nueva vitrina, sino que también abrimos una puerta a mercados en expansión como Egipto, Argelia, Túnez y Sudáfrica”, declaró a este medio Jorge Antonio López, presidente del CSC.
La exportación inicial consta de 12 toneladas de café en grano tostado y molido, que será distribuido en cafeterías especializadas y supermercados de Casablanca, Rabat y Marrakech, tres de las principales ciudades marroquíes. La aceptación de este primer lote servirá como base para futuras negociaciones de mayor volumen, según confirmaron exportadores nacionales.
Un grano con historia y carácter
El café salvadoreño ha sido históricamente uno de los principales productos de exportación del país desde finales del siglo XIX, contribuyendo al desarrollo económico y posicionando a El Salvador como referente de calidad en el mercado internacional. Sin embargo, la crisis cafetalera de los años 80 y 90, combinada con la proliferación de plagas como la roya, redujo significativamente los volúmenes de producción y las oportunidades de mercado.
En los últimos años, con el resurgir de la caficultura de especialidad y las denominaciones de origen, productores salvadoreños han logrado conquistar nuevamente paladares exigentes en Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y países escandinavos. Ahora, con esta incursión en África, el sector espera consolidar una presencia sostenida en un continente que, aunque tradicionalmente productor de café, también presenta un creciente segmento de consumo de cafés de alta gama.
Reacciones del sector
Productores locales han manifestado su entusiasmo ante esta oportunidad. Ernesto Díaz, caficultor de Chalatenango, expresó: “Para nosotros, que venimos luchando por mantener nuestras fincas y rescatar variedades antiguas como Pacamara y Bourbon, saber que nuestro café ahora se va a Marruecos es motivo de orgullo. Esto demuestra que el esfuerzo vale la pena y que hay mercado para lo que hacemos con pasión”.
Por su parte, el Ministerio de Economía celebró la exportación como un éxito de la diplomacia comercial salvadoreña. “Hemos trabajado desde Cancillería y Economía para buscar nuevos mercados no tradicionales. África es uno de los continentes con mayor crecimiento proyectado en consumo de café de especialidad y queremos posicionar al café salvadoreño en ese nicho”, indicó en conferencia de prensa la ministra María Luisa Hayem.
El impacto futuro
Especialistas en comercio exterior coinciden en que esta operación es un paso estratégico. “Más allá del volumen inicial, lo importante es la entrada formal a un continente poco explorado por los exportadores salvadoreños. Marruecos, como puerta de África y puente hacia Medio Oriente, puede convertirse en un hub para redistribuir café salvadoreño hacia otros mercados emergentes”, explicó Claudia Villatoro, analista de comercio internacional.
El Salvador exportó en 2024 más de 630,000 quintales de café oro, con ingresos por arriba de los $135 millones, siendo Estados Unidos, Alemania y Japón los principales destinos. Aunque África aún representa menos del 1% de las exportaciones totales, las autoridades y exportadores prevén un crecimiento progresivo si se logran acuerdos similares con otras naciones africanas.
El café salvadoreño como embajador cultural
Más allá del aspecto económico, este primer embarque a Marruecos tiene también una dimensión cultural y diplomática. Según Cancillería, se contempla realizar en Casablanca una jornada cultural salvadoreña en la que se promoverá el café nacional junto a gastronomía típica, música y artesanías, buscando fortalecer la imagen del país en el norte de África.
“Queremos que nuestro café no solo se venda, sino que cuente una historia, que sea un embajador de nuestra cultura, de nuestra resiliencia y de nuestra identidad como salvadoreños”, manifestó en declaraciones a la prensa el embajador de El Salvador en Marruecos, Carlos Ernesto Amaya.
Conclusión
La llegada del café salvadoreño a Marruecos simboliza mucho más que una simple exportación comercial. Representa el esfuerzo de miles de familias productoras, la capacidad de reinvención del sector cafetalero y la apuesta del país por diversificar sus mercados y colocar su producto estrella en nuevos destinos.
Con esta histórica exportación, El Salvador abre una ventana hacia África y deja claro que su café, reconocido por su calidad y su carácter, sigue conquistando fronteras y paladares alrededor del mundo.