San Salvador — 2 de junio de 2025.

Un intenso debate se ha desatado en El Salvador luego de que el reconocido analista y académico Óscar Picardo afirmara que la aprobación del presidente Nayib Bukele ha disminuido en los últimos meses. La declaración, que Picardo hizo pública a través de su columna en El Diario de Hoy, uno de los periódicos más leídos del país, ha provocado reacciones inmediatas en redes sociales, medios de comunicación y círculos políticos.

¿Está cambiando la percepción pública sobre Nayib Bukele, el mandatario que ha sido considerado durante años como el presidente con mayor aprobación en América Latina? ¿Qué implicaciones tendría un posible descenso en su popularidad para el futuro político de El Salvador? En este reportaje, exploramos las declaraciones de Picardo, las reacciones generadas y lo que este debate revela sobre el actual panorama político salvadoreño.


La afirmación que encendió la discusión

Óscar Picardo, director del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia y una de las voces más respetadas en el análisis social y político del país, sorprendió esta semana al publicar una columna titulada "El techo de popularidad de Bukele" en El Diario de Hoy. En su texto, Picardo sostiene que, aunque el presidente sigue manteniendo niveles altos de aprobación, se observa una ligera pero significativa disminución en los últimos sondeos de opinión.

“El fenómeno Bukele, que ha gozado de cifras récord de aceptación popular, muestra ahora los primeros indicios de desgaste”, escribió Picardo. “Los números no son dramáticos, pero sí reflejan que ciertos sectores de la ciudadanía comienzan a expresar inconformidades en temas como transparencia, libertades civiles y costo de vida”.

Picardo no reveló los datos exactos de las encuestas que respalden su afirmación, pero citó “sondeos independientes y mediciones internas” como base para su análisis. Añadió que es normal que todo gobierno experimente ciclos de popularidad y que el reto para Bukele será manejar esta transición manteniendo la gobernabilidad y control político.


Reacciones en redes sociales: entre el respaldo y el rechazo

Las redes sociales salvadoreñas no tardaron en encenderse tras la publicación de Picardo. Usuarios afines al oficialismo desestimaron la columna, acusando al académico de responder a “intereses de la oposición” y de “manipular cifras para crear una narrativa de crisis que no existe”.

En plataformas como X (antes Twitter) y Facebook, varias cuentas alineadas con el gobierno señalaron que Bukele continúa con niveles de aceptación superiores al 80 %, citando encuestas de casas como CID Gallup y TResearch que, en sus últimas mediciones, otorgaron al mandatario índices de aprobación de entre 85 % y 90 %.

“El pueblo está con Bukele. Picardo solo busca protagonismo para agradar a sus jefes en El Diario de Hoy”, escribió en X un usuario identificado como @SalvadorPatriota, en un mensaje que fue replicado más de mil veces.

Del otro lado, críticos del gobierno y analistas independientes respaldaron la postura de Picardo. La periodista Karen Fernández, conductora del programa Encuentro, comentó que “Óscar Picardo se atreve a decir lo que muchos ven pero pocos mencionan públicamente: que el desgaste político es inevitable incluso para un líder tan popular como Bukele”.

Organizaciones como Cristosal y FESPAD también aprovecharon el debate para recordar encuestas que muestran preocupaciones crecientes en temas de derechos humanos y libertades civiles, aspectos que podrían estar incidiendo en la percepción presidencial.


El papel de los medios y el uso estratégico de las encuestas

La controversia puso nuevamente en evidencia la batalla discursiva que se libra en El Salvador en torno a la interpretación de las encuestas. Mientras el gobierno y sus medios afines destacan estudios que confirman altos niveles de apoyo, voces independientes insisten en que existen otras mediciones menos publicitadas que reflejan matices importantes en la opinión pública.

Recientemente, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) presentó su informe anual de percepción ciudadana, donde, aunque reconoció que Bukele mantiene una popularidad excepcional, también documentó que el 42 % de los encuestados teme expresar libremente opiniones críticas sobre el gobierno. Para analistas como Picardo, este dato es clave para comprender las dinámicas de percepción en un contexto de concentración de poder.

“La aprobación sigue alta, pero eso no significa que no existan signos de desgaste”, sostuvo en una entrevista radial. “Las encuestas, además de medir popularidad, deben analizar el clima de opinión real y los miedos de la ciudadanía para dar una lectura completa”.


¿Qué implicaciones podría tener una caída de popularidad para Bukele?

Aunque Nayib Bukele enfrenta este debate con un control institucional casi absoluto —incluyendo la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema y el Ministerio Público—, algunos politólogos consideran que un eventual descenso sostenido en su aprobación podría tener efectos en su estrategia de gobernabilidad.

“El presidente ha construido su liderazgo sobre la base de una legitimidad plebiscitaria. Si su popularidad comienza a caer de manera visible, podría verse obligado a incrementar su aparato de control político y mediático para mantener la narrativa de estabilidad y respaldo popular”, advierte el politólogo Napoleón Campos.

Además, sectores de la comunidad internacional, particularmente la Unión Europea y organizaciones de derechos humanos, han expresado inquietud por las restricciones a libertades civiles y la concentración de poder en el Ejecutivo salvadoreño. Una disminución en la aprobación de Bukele podría incentivar a estos actores a aumentar su presión diplomática y exigir más garantías democráticas en el país.


El contexto social y económico: ¿qué está afectando la percepción ciudadana?

Detrás de esta posible disminución de apoyo, según Picardo y otros analistas, hay factores sociales y económicos que empiezan a pesar en la opinión pública salvadoreña.

Uno de ellos es el incremento en el costo de la vida, un fenómeno que no es exclusivo de El Salvador pero que ha afectado particularmente a las clases medias y bajas. Aunque el gobierno ha implementado subsidios temporales en productos básicos y combustibles, la inflación acumulada desde 2022 ha deteriorado la capacidad adquisitiva de buena parte de la población.

Otro factor es el prolongado régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, y que ha llevado a la captura de más de 80,000 personas acusadas de pertenecer o colaborar con pandillas. Si bien la medida ha reducido drásticamente los homicidios, organizaciones humanitarias y familiares de detenidos denuncian abusos, detenciones arbitrarias y violaciones a derechos constitucionales.

“Este es un tema sensible. Muchas personas aplauden la seguridad recuperada, pero también existe un sector que comienza a preocuparse por la falta de controles y la criminalización de la disidencia”, señala el sociólogo Juan José García.


¿Un punto de quiebre en la narrativa oficial?

El debate abierto por Óscar Picardo no solo revela tensiones en torno a la aprobación presidencial, sino que podría marcar el inicio de un proceso más amplio de cuestionamiento a la narrativa oficial. Hasta ahora, el gobierno de Bukele ha mantenido un discurso de éxito absoluto, respaldado por su control sobre buena parte de los medios y redes sociales.

Sin embargo, la discusión pública sobre los límites de su popularidad abre la posibilidad de que otros sectores —académicos, gremiales y políticos— comiencen a expresar con mayor claridad sus preocupaciones sobre el rumbo político del país.

“No estamos frente a una crisis de gobernabilidad ni mucho menos, pero sí ante los primeros síntomas de una etapa diferente en la relación entre Bukele y la ciudadanía”, concluye Picardo. “Es el momento de dialogar, debatir y construir consensos más allá de las consignas”.


Conclusión

La afirmación de Óscar Picardo sobre una leve disminución en la aprobación presidencial ha encendido una discusión necesaria en El Salvador: ¿cómo se mide realmente el respaldo popular en un contexto de concentración de poder? ¿Cuáles son las consecuencias políticas de una caída, aunque sea moderada, en la imagen de un presidente que ha basado buena parte de su proyecto en su conexión directa con el pueblo?

Por ahora, Bukele sigue disfrutando de niveles de apoyo que cualquier mandatario de la región envidiaría. Pero el debate iniciado esta semana podría ser un aviso de que los ciclos de popularidad, incluso en contextos de control institucional, no son infinitos.

El tiempo, y las encuestas independientes que logren sortear los obstáculos de este clima político polarizado, dirán si estamos ante una anécdota aislada o el inicio de un cambio más profundo en la percepción pública sobre el mandatario más popular de América Latina.