Ciudad de Guatemala, 2 de junio de 2025. En las últimas 48 horas, Guatemala ha experimentado un alarmante repunte de hechos violentos que ha colocado en estado de alerta a las autoridades nacionales y ha sacudido a la población civil. La crisis de seguridad, que se arrastra desde hace meses, ha alcanzado niveles críticos tras una serie de ataques armados, asesinatos y extorsiones en distintas zonas del país, lo que ha reavivado el debate sobre la eficacia de las estrategias de seguridad pública y la influencia del crimen organizado en Centroamérica.
Una Jornada Sangrienta
Entre el domingo por la noche y la mañana de este lunes, los servicios de emergencia y la Policía Nacional Civil (PNC) reportaron al menos 18 homicidios en distintos puntos del país, la mayoría ocurridos en el departamento de Guatemala y municipios aledaños como Mixco, Villa Nueva y San Juan Sacatepéquez. Uno de los hechos más graves se registró en la colonia El Milagro, zona 6 de Mixco, donde un ataque armado dejó cuatro personas fallecidas y dos heridos graves.
Además, en las cercanías de la terminal de buses de la zona 4 capitalina, sicarios a bordo de una motocicleta dispararon contra un grupo de personas, causando la muerte de un vendedor ambulante y dejando a otros tres ciudadanos lesionados. Las imágenes que circulan en redes sociales muestran escenas de pánico y angustia entre los presentes, en medio de la llegada de las fuerzas de seguridad.
Crimen Organizado y Extorsiones
Los expertos señalan que buena parte de esta violencia responde al recrudecimiento de las operaciones de grupos del crimen organizado y pandillas, quienes, en disputa por territorios para actividades ilícitas como la venta de droga, cobro de extorsiones y contrabando, han intensificado sus ataques.
De acuerdo con el informe más reciente del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), Guatemala mantiene una de las tasas de homicidios más altas de América Latina, con 26.1 muertes violentas por cada 100,000 habitantes al cierre de 2024. Este dato representa un incremento respecto al año anterior y refleja la compleja situación de seguridad que atraviesa el país.
En zonas como Villa Nueva y Mixco, el fenómeno de las extorsiones sigue siendo uno de los principales flagelos que enfrentan los comerciantes, transportistas y pequeños empresarios. Las estructuras criminales exigen cuotas semanales a cambio de “protección”, y quienes se niegan a pagar son víctimas de atentados armados o amenazas de muerte.
El Gobierno Promete Reforzar la Seguridad
En respuesta a esta ola de violencia, el presidente Bernardo Arévalo convocó este lunes a una reunión de emergencia con el Consejo Nacional de Seguridad, en la que participaron autoridades del Ministerio de Gobernación, la PNC, el Ministerio de la Defensa y la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Tras la reunión, el mandatario ofreció una conferencia de prensa en la que calificó la situación como “crítica” y anunció la implementación de operativos conjuntos en los sectores más golpeados por la criminalidad. “No podemos permitir que el miedo se apodere de nuestras comunidades. Hemos instruido un despliegue especial de seguridad en puntos estratégicos y un reforzamiento de las unidades de inteligencia e investigación criminal”, declaró Arévalo.
El presidente también informó sobre la creación de una mesa técnica para atender de manera prioritaria los casos de extorsión y homicidios relacionados con estructuras pandilleras y narcotráfico.
La Inseguridad Ciudadana, Una Crisis Permanente
Para analistas en temas de seguridad, esta escalada de violencia es consecuencia de una acumulación de factores estructurales que no han sido resueltos por sucesivos gobiernos. “La falta de políticas preventivas, el deterioro institucional, la corrupción y la débil presencia del Estado en amplias zonas del país han permitido que el crimen organizado tenga control territorial y social en diversas comunidades”, afirmó Lorena Escobar, especialista del CIEN.
La inseguridad ciudadana en Guatemala no es un fenómeno nuevo, pero la percepción de que el Estado ha perdido el control en varios territorios ha crecido entre la población. Según una encuesta de la firma ProDatos, realizada en abril de 2025, el 71% de los guatemaltecos considera que la inseguridad ha empeorado en el último año.
Violencia Regional: Un Problema Centroamericano
Guatemala no es el único país de la región que enfrenta esta problemática. En el llamado “Triángulo Norte” de Centroamérica —que también incluye a El Salvador y Honduras— la violencia homicida y las extorsiones continúan siendo graves desafíos para la estabilidad social y el desarrollo económico.
Aunque El Salvador ha logrado reducir significativamente sus homicidios bajo un régimen de excepción y una política de mano dura contra las pandillas, organizaciones internacionales han denunciado violaciones a derechos humanos y detenciones arbitrarias. Honduras, por su parte, mantiene altos índices de criminalidad pese a los esfuerzos de militarización de la seguridad pública.
Guatemala, en este contexto, enfrenta el reto de contener la violencia sin recurrir a medidas autoritarias, preservando el respeto a los derechos humanos y fortaleciendo sus instituciones judiciales y policiales.
Reacciones Ciudadanas y de Organizaciones Sociales
Diversos sectores de la sociedad civil guatemalteca han manifestado su preocupación por la actual situación. La Coordinadora de Organizaciones Populares y Sindicales de Guatemala (COPS) emitió un comunicado exigiendo al gobierno acciones efectivas y urgentes para frenar la violencia. “La población guatemalteca merece vivir sin miedo, sin extorsiones y sin temor a perder la vida por la inacción del Estado”, reza el pronunciamiento.
Mientras tanto, los usuarios en redes sociales han compartido testimonios y videos de los hechos violentos recientes, denunciando la falta de patrullajes y vigilancia en varias zonas conflictivas.
Conclusiones
La crisis de seguridad que atraviesa Guatemala se ha agudizado peligrosamente en los últimos días, dejando en evidencia la fragilidad institucional del país y la incapacidad de las autoridades para garantizar la protección ciudadana. El desafío inmediato del gobierno será contener la violencia y desarticular las estructuras criminales sin sacrificar las garantías democráticas ni los derechos humanos de la población.
A largo plazo, los expertos coinciden en que es necesario un plan integral de seguridad que incluya políticas de prevención social, depuración de cuerpos policiales, combate a la corrupción y fortalecimiento de la justicia. De lo contrario, la espiral de violencia continuará asfixiando a la sociedad guatemalteca