San Salvador — 2 de junio de 2025.

El reconocido periodista y columnista salvadoreño Paolo Lüers ha vuelto a colocarse en el centro del debate público tras lanzar fuertes cuestionamientos contra las encuestas que otorgan altos niveles de popularidad al presidente Nayib Bukele. A través de sus recientes declaraciones en redes sociales y columnas de opinión, Lüers no solo pone en duda la veracidad de estos sondeos, sino que revive viejas polémicas sobre la instrumentalización política de las encuestas en El Salvador.

Pero ¿qué hay detrás de estas afirmaciones? ¿Por qué Lüers sostiene que estas mediciones de opinión no reflejan la verdadera percepción ciudadana? Y, sobre todo, ¿qué implicaciones tienen estas críticas en el contexto político salvadoreño actual?

Paolo Lüers, un crítico constante del oficialismo

Paolo Lüers, de origen alemán pero radicado en El Salvador desde hace décadas, ha sido una figura controvertida en el periodismo y el debate político nacional. Con una trayectoria que incluye su paso por medios como El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica, y su participación activa en espacios de análisis político, Lüers ha sido conocido por su postura crítica frente a gobiernos de distintas tendencias, aunque en los últimos años ha sido especialmente duro con la administración de Bukele.

Desde la llegada del presidente Nayib Bukele al poder en 2019, Lüers se ha convertido en uno de los críticos más consistentes de su gestión, cuestionando temas como la concentración de poder, el debilitamiento institucional y las estrategias de seguridad como el controvertido régimen de excepción. Ahora, sus críticas se enfocan en un aspecto que ha sido fundamental en el discurso oficialista: las encuestas.

Las encuestas como herramienta de poder

A lo largo de su mandato, Bukele ha hecho de las encuestas de opinión pública una de sus principales cartas de presentación, mostrándose como el presidente más popular de la región y uno de los líderes con mayor respaldo ciudadano a nivel global. Diversas casas encuestadoras, tanto nacionales como internacionales, han colocado su nivel de aprobación por encima del 85%, incluso en medio de señalamientos por autoritarismo y violaciones a derechos humanos.

Según Lüers, este aparente consenso no es más que un montaje cuidadosamente elaborado. En sus recientes publicaciones, el periodista ha señalado que “las encuestas en El Salvador se han convertido en un espectáculo diseñado para legitimar al régimen”. A su juicio, existe un control casi total de la narrativa pública y una presión social que inhibe la expresión honesta de opiniones contrarias al oficialismo.

“Cuando en un país no hay libertad de expresión plena, cuando los opositores son acosados y cuando el miedo se instala en las comunidades, las encuestas dejan de reflejar la realidad y comienzan a mostrar lo que la gente cree que debe decir”, escribió Lüers en una de sus columnas.

Viejas polémicas que resurgen

No es la primera vez que Paolo Lüers cuestiona la legitimidad de las encuestas en El Salvador. Desde los años 90, durante los gobiernos de ARENA y posteriormente del FMLN, Lüers ha señalado la manipulación de estudios de opinión como una herramienta política. Sin embargo, su enfrentamiento con Bukele ha sido más agudo, dado el peso que el actual mandatario ha otorgado a estos indicadores para defender sus políticas y justificar decisiones controvertidas.

En 2021, durante la campaña electoral para la Asamblea Legislativa, Lüers ya había advertido sobre el riesgo de que las encuestas se convirtieran en instrumentos de propaganda. Aquella vez, sus declaraciones fueron objeto de ataques desde cuentas afines al oficialismo, tildándolo de “vocero de la oligarquía” y “enemigo del pueblo”.

Ahora, en 2025, las críticas de Lüers han revivido esos debates, pero en un contexto aún más polarizado, donde cualquier cuestionamiento al gobierno es rápidamente deslegitimado desde las estructuras de comunicación oficialistas.

¿Existe miedo a responder con honestidad?

Uno de los puntos centrales del argumento de Paolo Lüers es que en la actual coyuntura salvadoreña, marcada por un régimen de excepción prolongado y denuncias de persecución política, muchas personas temen expresar abiertamente sus opiniones contrarias al gobierno. Este fenómeno, conocido como “espiral del silencio”, ha sido documentado en sociedades autoritarias donde los ciudadanos prefieren alinearse con la opinión mayoritaria, aunque en privado mantengan posturas divergentes.

“El problema no es la metodología de las encuestas, sino el clima social en el que se levantan los datos. Si un ciudadano cree que decir que está en desacuerdo con Bukele puede causarle problemas, optará por declararse a favor, aunque no lo esté”, afirma Lüers.

Distintos académicos y analistas han señalado este riesgo. La politóloga Claudia Umaña Araujo, vicepresidenta de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), explicó en una reciente entrevista que “cuando las libertades están restringidas y hay temor de represalias, las mediciones de opinión pública pierden objetividad”.

La respuesta del oficialismo

Como era de esperarse, las declaraciones de Paolo Lüers provocaron reacciones inmediatas desde sectores cercanos al oficialismo. Varias cuentas en redes sociales y voceros no oficiales acusaron al periodista de “atacar la voluntad popular” y de formar parte de una “campaña internacional para desacreditar los logros del gobierno”.

El presidente Bukele, aunque no se refirió directamente a Lüers, publicó un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter) en el que ironizó sobre los críticos de sus niveles de aprobación. “Siempre habrá amargados que no soportan ver feliz a su pueblo. Que sigan ladrando”, escribió.

¿Y qué dice la población?

Más allá del debate entre Lüers y el oficialismo, en las calles de San Salvador y en los municipios del interior persiste una sensación ambigua. Por un lado, muchas personas reconocen mejoras en temas de seguridad, pero también expresan preocupación por la represión y la falta de contrapesos democráticos.

Carlos Ramírez, un comerciante del Centro Histórico, comentó: “Mire, la cosa está tranquila, ya no hay pandillas, eso sí. Pero tampoco se puede hablar mucho, porque uno no sabe quién está escuchando”.

Esa mezcla de alivio por la disminución de la violencia y temor a las represalias políticas es precisamente el escenario que, según Lüers, distorsiona las encuestas y las convierte en un reflejo incompleto de la realidad.

¿Cuál es el futuro de este debate?

Las críticas de Paolo Lüers no cambiarán de inmediato los resultados de las encuestas ni el discurso oficial, pero sí reabren una discusión necesaria sobre la transparencia, la libertad de expresión y la verdadera medición de la opinión pública en El Salvador.

Analistas consideran que, en un año preelectoral —con elecciones municipales y legislativas programadas para 2027—, el debate sobre las encuestas será aún más intenso. Y mientras el oficialismo continúa exhibiendo sus cifras récord de popularidad como aval de su gestión, voces como la de Lüers seguirán insistiendo en que, en política, no todo lo que brilla es oro.